historia parroquia Ntra. Sra. Asuncion


I Vísperas DOMINGO III

vispera 3             

Himno:

Hora de la tarde,
fin de las labores.
Amo de las viñas,
paga los trabajos de tus viñadores.

Al romper el día,
nos apalabraste.
Cuidamos tu viña
del alba a la tarde.
Ahora que nos pagas,
nos lo das de balde,
que a jornal de gloria
no hay trabajo grande.

Das al vespertino
lo que al mañanero.
Son tuyas las horas
y tuyo el viñedo.
A lo que sembramos
dale crecimiento.
Tú que eres la viña,
cuida los sarmientos.

Ant. 1 De la salida del sol hasta su ocaso,
          alabado sea el nombre del Señor.

     SALMO  112

Alabad, siervos del Señor,
  alabad el nombre del Señor.
  Bendito sea el nombre del Señor,
  ahora y por siempre:
  de la salida del sol hasta su ocaso,
  alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
  su gloria sobre los cielos.
  ¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
  que se eleva en su trono
  y se abaja para mirar
  al cielo y a la tierra?

Levanta del polvo al desvalido,
  alza de la basura al pobre,
  para sentarlo con los príncipes,
  los príncipes de su pueblo;
  a la estéril le da un puesto en la casa,
  como madre feliz de hijos.

Gloria al Padre...

Ant.  De la salida del sol hasta su ocaso,
        alabado sea el nombre del Señor.

*   *   *

Ant. 2 Alzaré la copa de la salvación,
          invocando el nombre del Señor.

     SALMO  115

Tenía fe, aún cuando dije:
  "¡Qué desgraciado soy!"
  Yo decía en mi apuro:
  "Los hombres son unos mentirosos".

¿Cómo pagaré al Señor
  todo el bien que me ha hecho?
  Alzaré la copa de la salvación,
  invocando su nombre.
  Cumpliré al Señor mis votos
  en presencia de todo el pueblo.

Mucho le cuesta al Señor
  la muerte de sus fieles.
  Señor, yo soy tu siervo,
  siervo tuyo, hijo de tu esclava:
  rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
  invocando tu nombre, Señor.
  Cumpliré al Señor mis votos
  en presencia de todo el pueblo,
  en el atrio de la casa del Señor,
  en medio de ti, Jerusalén.

Gloria al Padre...

Ant.  Alzaré la copa de la salvación,
        invocando el nombre del Señor.

Ant. 3  El Señor Jesús se rebajó, y por eso Dios
           lo levantó por los siglos de los siglos.

     CANTICO  Flp. 2, 6-11

Cristo, a pesar de su condición divina,
  no hizo alarde de su categoría de Dios;
  al contrario, se despojó de su rango
  y tomó la condición de esclavo,
  pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
  se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
  y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo
  y le concedió el “Nombre-sobre- todo-nombre”;
  de modo que al nombre de Jesús toda rodilla
  se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo,
  y toda lengua proclame:
  Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Gloria al Padre...

Ant.  El Señor Jesús se rebajó, y por eso Dios
        lo levantó por los siglos de los siglos.

                                                                                                               
PRECES:

S. -Recordando la bondad de Cristo, que se compadeció del pueblo hambriento y obró en favor suyo los prodigios de su amor, digámosle con fe:

Muéstranos, Señor, tu amor.

-Reconocemos, Señor, que todos los beneficios
 que hoy hemos recibido proceden de tu bondad;
 haz que no tornen a ti vacíos, sino que den fruto,
 con un corazón noble de nuestra parte.

-Oh Cristo, luz y salvación de todos los pueblos,
 protege a los que dan testimonio de ti en el
 mundo, y enciende en ellos el fuego de tu
 Espíritu.

-Haz, Señor, que todos respetemos la dignidad
 de nuestros hermanos, y que juntos edifiquemos
 un mundo cada vez más humano.

-A ti, que eres médico de las almas y de los
 cuerpos, te pedimos que alivies a los enfermos y
 des la paz a los agonizantes, visitándolos con tu
 bondad.

-Dignate agregar a los difuntos al número de tus
 escogidos, cuyos nombres están escritos en el
 libro de la vida.

S. -Con la confianza de hijos, dejamos en tus manos lo que te acabamos de pedir. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

ACCIÓN  DE  GRACIAS

MAGNÍFICAT

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
 se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
 porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las
 generaciones, porque el Poderoso ha hecho
 obras grandes por mí: su nombre es santo,
 y su misericordia llega a sus fieles
 de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
 dispersa a los soberbios de corazón,
 derriba del trono a los poderosos
 y enaltece a los humildes,
 a los hambrientos los colma de bienes
 y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
 acordándose de la misericordia
 -como lo había prometido a nuestros padres-
 a favor de Abrahán y su descendencia
 por siempre.

  Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
  Como era en el principio, ahora y siempre
  por los siglos de los siglos. Amén.

 

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