historia parroquia Ntra. Sra. Asuncion


Vísperas DOMINGO  II


vispera 2

 

¡Luz que te entregas!,
¡luz que te niegas!,
a tu busca va el pueblo de noche:
alumbra su senda.

Dios de la luz, presencia ardiente
sin meridiano ni frontera:
vuelves la noche mediodía,
ciegas al sol con tu derecha.

Como columna de la aurora,
iba en la noche tu grandeza;
te vio el desierto, y destellaron
luz de tu gloria las arenas.

Cerró la noche sobre Egipto
como cilicio de tinieblas;
para tu pueblo amanecías
bajo los techos de las tiendas.

Eres la Luz, pero en tu rayo
lanzas el día o la tiniebla:
ciegas los ojos del soberbio,
curas al pobre su ceguera.

Cristo Jesús, tú que trajiste
fuego a la entraña de la tierra,
guarda encendida nuestra lámpara
hasta la aurora de tu vuelta.

Ant. 1 Lámpara es tu palabra para mis pasos,
          Señor, Aleluya.

     SALMO  118, 105-112

Lámpara es tu palabra para mis pasos,
  luz en mi sendero;
  lo juro y lo cumpliré:
  guardaré tus justos mandamientos;
  ¡estoy tan afligido!
  Señor, dame vida según tu promesa.

Acepta, Señor, los votos que pronuncio,
  enséñame tus mandatos;
  mi vida está siempre en peligro,
  pero no olvido tu voluntad;
  los malvados me tendieron un lazo,
  pero no me desvié de tus decretos.

Tus preceptos son mi herencia perpetua,
  la alegría de mi corazón;
  inclino mi corazón a cumplir tus leyes,
  siempre y cabalmente.

Gloria al Padre...

Ant.  Lámpara es tu palabra para mis pasos,
        Señor, Aleluya.

Ant. 2  Me saciarás de gozo en tu presencia,
           Señor. Aleluya.

     SALMO  15

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
  yo digo al Señor: "Tú eres mi bien".
  Los dioses y señores de la tierra
  no me satisfacen.

Multiplican las estatuas
  de dioses extraños;
  no derramaré sus libaciones con mis manos,
  ni tomaré sus nombres en mis labios.

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
  mi suerte está en tu mano:
  me ha tocado un lote hermoso,
  me encanta mi heredad.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
  hasta de noche me instruye internamente.
  Tengo siempre presente al Señor,
  con él a mi derecha no vacilaré.

Por eso se me alegra el corazón,
  se gozan mis entrañas,
  y mi carne descansa serena.
  Porque no me entregarás a la muerte,
  ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

Me enseñarás el sendero de la vida,
  me saciarás de gozo en tu presencia,
  de alegría perpetua a tu derecha.

Gloria al Padre...

Ant.  Me saciarás de gozo en tu presencia,
         Señor. Aleluya.

 

Ant. 3  Vendrán todas las naciones y se
           postrarán en tu acatamiento, Señor.

     CÁNTICO  Ap. 15, 3-4 

Grandes y maravillosas son tus obras,
  Señor, Dios omnipotente,
  justos y verdaderos tus caminos,
  ¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
  y glorificará tu nombre?
  Porque tú solo eres santo,
  porque vendrán todas las naciones
  y se postrarán en tu acatamiento,
  porque tus juicios
  se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre...

Ant.  Vendrán todas las naciones y se
        postrarán en tu acatamiento, Señor.

                                                                                                                
PRECES:

S. -Demos gracias al Señor, que ayuda y  protege al pueblo escogido como heredad, y, recordando su amor para con nosotros, supliquémosle, diciendo:

     Escúchanos, Señor, que confiamos en ti.

-Señor, que tu Iglesia sea verdaderamente,
 una y santa, para que todos nosotros nos
 sintamos en comunión con todo el mundo.

-Padre lleno de amor, te pedimos por el papa
 N. y por nuestro obispo N. ; protégelos con
 tu fuerza y santifícalos con tu gracia.

-Que los enfermos vean en sus dolores una
 participación en la pasión de tu Hijo, para
 así tengan parte también en su consuelo.

-Mira con piedad a los que no tienen techo
 donde cobijarse y haz que encuentren pronto
 el hogar que desean.

-Dígnate dar y conservar los frutos de la
 tierra, para que a nadie le falte el pan de
 cada día.

-Ten, Señor, piedad de todos los difuntos y
 ábreles la puerta de tu mansión eterna.

S. -Acoge, Señor, lo que te pedimos y danos lo que más necesitemos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

ACCIÓN  DE  GRACIAS

MAGNÍFICAT

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
 se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
 porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las
 generaciones, porque el Poderoso ha hecho
 obras grandes por mí: su nombre es santo,
 y su misericordia llega a sus fieles
 de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
 dispersa a los soberbios de corazón,
 derriba del trono a los poderosos
 y enaltece a los humildes,
 a los hambrientos los colma de bienes
 y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
 acordándose de la misericordia
 -como lo había prometido a nuestros padres-
 a favor de Abrahán y su descendencia
 por siempre.
 

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
  Como era en el principio, ahora y siempre
  por los siglos de los siglos. Amén.

 

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