historia parroquia Ntra. Sra. Asuncion

“A vino nuevo, odres nuevos” ( Lc. 5, 38)

Llevamos casi doce años de un nuevo milenio, muy posiblemente de una nueva era, puesto que esta década y pico no hace más que repetirnos de múltiples formas y maneras, la caducidad de nuestros pasados sistemas sociales, políticos, económicos… todas las leyes que nos hemos dado los hombres cambian, mutan o mueren. No ha permanecido por encima de los tiempos más que una ley capaz de superarlos, por encima de las diversas etapas y circunstancias de la historia: la ley natural. No hay otra norma válida, todas las demás, antes o después, acaban agobiando y oprimiendo. Preguntemos a los padres del derecho, conozcamos sus raíces, sus razones y porqués.


Propuestas Cristianas ante la Crisis Económicas

Esta es la promesa en la que vivimos. Este es Cristo, al que tenemos entre nosotros con su Palabra, en los sacramentos, en el hermano necesitado. Cristo, que llegará a este mundo en la más humilde y santa de las pobrezas


LA MENTIRA NO VIVE HASTA QUE SE HACE VIEJA

LA  MENTIRA  NO  VIVE  HASTA  QUE  SE  HACE  VIEJA


LA MALA O LA BUENA EDUCACIÓN

LA MALA O LA BUENA EDUCACIÓN


¿Quien financia a quién?



Dios escribe derecho con renglones torcidos, y saca bienes de los males. El nuevo acuerdo al que han llegado Iglesia y Estado de que el porcentaje de la asignación tributaria se establezca en el 0,7 por ciento tiene mucho de justo y algo de gratitud a lo mucho que le debemos todos, creyentes y no, a la Iglesia Católica. Ha despertado además la curiosidad de muchos por conocer dónde y como utiliza la Iglesia ese dinero, ofreciéndonos una excelente ocasión para explicar a los cristianos, y a los no cristianos cómo funciona la economía de la Iglesia y qué hacemos y en qué y por quienes trabajamos. Esta es ahora nuestra tarea, para sacar bienes de tanta infamia, porque, ¿qué conocen de la Iglesia quienes dicen, entre otras muchas barbaridades, que los curas trabajamos media hora y con vino? (además de la falta de respeto a la Eucaristía) nada. 

   A muchos de los que hablan, desde el desconocimiento más absoluto o desde la parcialidad más radical, por lo que no saben lo que dicen, creo que les viene bien recordar la siguiente parábola hindú:

  Había en Benarés un rey que era muy sabio. Un día convocó en su palacio a cuatro ciegos de nacimiento. Después hizo traer a un elefante al gran salón del trono. Entonces dijo a los ciegos:

-Vais a tocar una cosa muy grande y me diréis qué es.

El primero tocó la cola del elefante y dijo:

-¡Seguro! Es una cuerda.

El segundo tocó la trompa y manifestó con seguridad:

-¡Es una serpiente!

El tercero tocó una pata y manifestó con mucha seguridad:

-¡Evidentemente es el tronco de un platanero!

El cuarto tocó el vientre y exclamó:

-¡Pero si es un tonel!

El insensato no percibe más que una parte de las cosas. No hay mayor ciego que el que no quiere ver. ¡Abre tu corazón y tu espíritu a la verdad! Y la paz reinará sobre la tierra.

  


Jesucristo como un Quijote

Con el eslogan “Sed Razonables, pedid lo imposible” pintado sobre los muros de la Sorbona de París, se puso en marcha el movimiento estudiantil del sesenta y ocho. No tenía nada de original, pues se había adelantado dos mil años Jesucristo, cuando decía:”si tuvierais fe como un grano de mostaza diríais a ese monte muévete de aquí a allá y se movería y nada os sería imposible”. Quizá por eso hayan apellidado muchos a Jesús como “el profeta de lo imposible”.


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