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OCTUBRE 2011 ¿Cómo oír la Palabra del Señor si nadie la predica?

Encuentro  29

 

¿Cómo oír la Palabra del Señor si nadie la predica?

  IGLESIA PEREGRINA.  

1.- Todos unidos, formando un solo Cuerpo,

un Pueblo que en la Pascua nació.

Miembros de Cristo, en Sangre redimidos,

Iglesia peregrina de Dios.

Vive en nosotros la fuerza del Espíritu,

que el Hijo desde el Padre envió,

Él nos empuja, nos guía y alimenta,

Iglesia peregrina de Dios.  

Somos en la tierra semilla de otro reino,

somos testimonio de amor: paz para las guerras                 bis

y luz entre las sombras,           

Iglesia peregrina de Dios.

  2.- Rugen tormentas y a veces nuestra barca

parece que ha perdido el timón.

Miras con miedo, no tienes confianza,

Iglesia peregrina de Dios.

Una esperanza nos llena de alegría,

presencia que le Señór prometió,

vamos cantando, Él viene con nosotros,

Iglesia peregrina de Dios.

  1 – Mirar la práctica de nuestra comunidad 

 ¿Cómo asumimos las tareas evangelizadoras para anunciar con alegría el Reino de Dios? Comenzamos un nuevo curso y esto hay que estar renovándolo siempre. 

2 – Mirar la práctica de la Iglesia (Rom. 10,14-11,2) 

 ¿Como invocar a Dios sin creer en él? ¿Y cómo creer, sin haber oído hablar de él? ¿Y cómo oír hablar de él, si nadie lo predica? ¿Y quiénes predicarán, si no se los envía? Como dice la Escritura: "¡Qué hermosos son los pasos de los que anuncian buenas noticias!" Pero no todos aceptan la Buena Noticia. Así lo dice Isaías: "Señor, ¿quién creyó en nuestra predicación?" La fe, por lo tanto, nace de la predicación y la predicación se realiza en virtud de la Palabra de Cristo.

 

 Yo me pregunto: ¿Acaso no la han oído? Sí, por supuesto: Por toda la tierra se extiende su voz y sus palabras llegan hasta los confines del mundo. Pero vuelvo a preguntarme: ¿Es posible que Israel no haya comprendido? Ya lo dijo Moisés: Yo los pondré celosos con algo que no es un pueblo, los irritaré con una nación insensata. E Isaías se atreve a decir: "Me encontraron los que no me buscaban y me manifesté a aquellos que no preguntaban por mí". De Israel, en cambio, afirma: "Durante todo el día tendí mis manos a un pueblo infiel y rebelde". Entonces me pregunto: ¿Dios habrá rechazado a su Pueblo? ¡Nada de eso! Yo mismo soy israelita, descendiente de Abraham y miembro de la tribu de Benjamín. Dios no ha rechazado a su Pueblo, al que eligió de antemano. 

                                                                  PALABRA DEL DIOS

 3 – Para la reflexión en silencio        

 De la homilía del Papa a los Seminaristas en JMJ

 Configurarse con Cristo comporta, identificarse cada vez más con Aquel que se ha hecho por nosotros siervo, sacerdote y víctima. Configurarse con Él es, en realidad, la tarea en la que el enviado ha de gastar toda su vida. Ya sabemos que nos sobrepasa y no lograremos cumplirla plenamente, pero, como dice san Pablo, corremos hacia la meta esperando alcanzarla (cf. Flp 3,12-14). 

Pedidle, pues, a Él, que os conceda imitarlo en su caridad hasta el extremo para con todos, sin rehuir a los alejados y pecadores, de forma que, con vuestra ayuda, se conviertan y vuelvan al buen camino. Pedidle que os enseñe a estar muy cerca de los enfermos y de los pobres, con sencillez y generosidad. Afrontad este reto sin complejos ni mediocridad, antes bien como una bella forma de realizar la vida humana en gratuidad y en servicio, siendo testigos de Dios hecho hombre, mensajeros de la altísima dignidad de la persona humana y, por consiguiente, sus defensores incondicionales. Apoyados en su amor, no os dejéis intimidar por un entorno en el que se pretende excluir a Dios y en el que el poder, el tener o el placer a menudo son los principales criterios por los que se rige la existencia. Puede que os menosprecien, como se suele hacer con quienes evocan metas más altas o desenmascaran los ídolos ante los que hoy muchos se postran. Será entonces cuando una vida hondamente enraizada en Cristo se muestre realmente como una novedad y atraiga con fuerza a quienes de veras buscan a Dios, la verdad y la justicia.

 

Con esa confianza, aprended de Aquel que se definió a sí mismo como manso y humilde de corazón, despojándoos para ello de todo deseo mundano, sino que con vuestro comportamiento edifiquéis a vuestros hermanos, como hizo san Juan de Ávila. Animados por su ejemplo, mirad, sobre todo, a la Virgen María. Ella sabrá forjar vuestra alma según el modelo de Cristo, su divino Hijo, y os enseñará siempre a custodiar los bienes que Él adquirió en el Calvario para la salvación del mundo.

  4 – Oramos juntos     

 Expresamos lo que el texto nos hace decirle a Dios.       

Salmo 22 

 El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.   

El me hace descansar en verdes praderas,

me conduce a las aguas tranquilas  

y repara mis fuerzas;

me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre.  

 Aunque cruce por oscuras quebradas,

no temeré ningún mal,

porque tú estás conmigo:

tu vara y tu bastón me infunden confianza.   

Tú preparas ante mí una mesa,

frente a mis enemigos;

unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa.   

Tu bondad y tu gracia me acompañan

a lo largo de mi vida;

y habitaré en la Casa del Señor,

por muy largo tiempo.

      b) Preces      Concluimos nuestra oración rezando juntos el Padrenuestro.

 CANTO  FINAL             

               CANTICO DE MARÍA 

Mi alma glorifica al Señor, mi Dios,

gozase mi espíritu en mi salvador.

Él es mi alegría, es mi plenitud.

Él es todo para mí. 

1. Ha mirado la bajeza de su sierva, 

muy dichosa me dirán todos los pueblos 

porque en mí ha hecho grandes maravillas 

el que todo puede, cuyo nombre es santo. 

2. Su clemencia se derrama por los siglos, 

sobre aquellos que le temen y le aman; 

desplegó el gran poder de su derecha, 

dispersó a los que piensan que son algo. 

3. Derribó a los potentados de sus tronos, 

y ensalzó a los humildes y a los pobres. 

Los hambrientos se saciaron de sus bienes, 

y alejó de sí, vacíos a los ricos.

 4. Acogió a Israel, su humilde siervo, 

acordándose de su misericordia, 

como había prometido a nuestros padres,            

a Abrahán y descendencia para siempre.

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