historia parroquia Ntra. Sra. Asuncion


Laudes DOMINGO  IV

LAUDE 4

Himno:

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu,
salimos de la noche y estrenamos la aurora;
saludamos el gozo de la luz que nos llega
resucitada y resucitadora.

Tu mano acerca el fuego a la tierra sombría,
y el rostro de las cosas se alegra en tu presencia;
silabeas el alba igual que una palabra;
tú pronuncias el mar como sentencia.

Regresa, desde el sueño, el hombre a su
memoria,
acude a su trabajo, madruga a sus dolores;
le confías la tierra, y a la tarde la encuentras
rica de pan y amarga de sudores.

Y tú te regocijas, oh Dios, y tú prolongas
en sus pequeñas manos tus manos poderosas;
y estáis de cuerpo entero los dos así creando,
los dos así velando por las cosas.

¡Bendita la mañana que trae la noticia
de tu presencia joven, en gloria y poderío,
la serena certeza con que el día proclama
que el sepulcro de Cristo está vacío! Amén.

Ant. 1  Dad gracias al Señor, porque es eterna su
           misericordia. Aleluya.

Sal. 117

Dad gracias al Señor porque es bueno,
  porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel:
  eterna es su misericordia.

Diga la casa de Aarón:
  eterna es su misericordia.

Digan los fieles del Señor:
  eterna es su misericordia.

En el peligro grité al Señor,
  y me escuchó, poniéndome a salvo.

El Señor está conmigo: no temo;
  ¿qué podrá hacerme el hombre?
  El Señor está conmigo y me auxilia,
  veré la derrota de mis adversarios.

Mejor es refugiarse en el Señor
  que fiarse de los hombres,
  mejor es refugiarse en el Señor
  que fiarse de los jefes.

Todos los pueblos me rodeaban,
  en el nombre del Señor los rechacé;
  me rodeaban cerrando el cerco,
  en el nombre del Señor los rechacé;
  me rodeaban como avispas,
  ardiendo como fuego en las zarzas,
  en el nombre del Señor los rechacé.

Empujaban y empujaban para derribarme,
  pero el Señor me ayudó;
  el Señor es mi fuerza y mi energía,
  El es mi salvación.

Escuchad: hay cantos de victoria
  en las tiendas de los justos:
  "la diestra del Señor es poderosa,
  la diestra del Señor es excelsa,
  la diestra del Señor es poderosa".

No he de morir, viviré
  para contar las hazañas del Señor.
  Me castigó, me castigó el Señor,
  pero no me entregó a la muerte.

Abridme las puertas del triunfo,
  y entraré para dar gracias al Señor.

Esta es la puerta del Señor:
  los vencedores entrarán por ella.

Te doy gracias porque me escuchaste
  y fuiste mi salvación.

La piedra que desecharon los arquitectos
  es ahora la piedra angular.

Es el Señor quien lo hecho,
  ha sido un milagro patente.

Este es el día en que actuó el Señor:
  sea nuestra alegría y nuestro gozo.
  Señor, danos la salvación;
  Señor, danos prosperidad.

Bendito el que viene en nombre del Señor,
  os bendecimos desde la casa del Señor;
  el Señor es Dios, El nos ilumina.

Ordenad una procesión con ramos
  hasta los ángulos del altar.

Tú eres mi Dios, te doy gracias;
  Dios mío, yo te ensalzo.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
  porque es eterna su misericordia.

Ant. Dad gracias al Señor, porque es eterna su
        misericordia. Aleluya.

Ant. 2  Bendito tu nombre, santo y glorioso. Aleluya.

CANTICO Dn. 3, 52-57

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres:
  a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito tu nombre, santo y glorioso:
  a él gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria:
  a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres sobre el trono de tu reino:
  a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines
  sondeas los abismos:
  a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres en la bóveda del cielo:
  a ti honor y alabanza por los siglos.

Criaturas todas del Señor, Bendecid al Señor,
  ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ant. Bendito tu nombre, santo y glorioso. Aleluya.

Ant. 3  Todo ser que alienta alabe al Señor. Aleluya.

Alabad al Señor en su templo,
  alabadlo en su fuerte firmamento.

 Alabadlo por sus obras magníficas,
  alabadlo por su inmensa grandeza.

Alabadlo tocando trompetas,
  alabadlo con arpas y cítaras,

Todo ser que alienta alabe al Señor.

Gloria al Padre...

Ant. Todo ser que alienta alabe al Señor. Aleluya.

PRECES:

S. -Dios nos ama y sabe lo que necesitamos;
      aclamemos, pues, su poder y su bondad,
      abriendo nuestros corazones a la alabanza:

Te alabamos, Señor, y confiamos en ti.

-Te bendecimos, Dios todopoderoso, Rey del
  universo, por llamarnos al conocimiento de la
  verdad. Te alabamos...

- Tú que has querido abrirnos la puerta de tu
  misericordia, haz que nunca nos apartemos
  del camino que lleva a la vida.

- Ya que hoy celebramos la resurrección del
  Hijo de tu amor, haz que este día transcurra
  lleno de gozo espiritual.

- Da, Señor, a tus fieles el espíritu de oración y de
  alabanza, para que en toda ocasión te demos
  gracias.

S. - Movidos por el Espíritu que nos da Cristo, te
       alabamos con fe. Por el mismo Jesucristo
       nuestro Señor. Amé.

ACCIÓN   DE   GRACIAS
BENEDICTUS

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
  porque ha visitado y redimido a su pueblo,
  suscitándonos una fuerza de salvación
  en la casa de David, su siervo,
  según lo había predicho desde antiguo
  por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros
  enemigos y de la mano de todos los que
  nos odian; realizando la misericordia
  que tuvo con nuestros padres,
  recordando su santa alianza y el
  juramento que juró a nuestro padre
  Abrahán.

Para concedernos  que, libres de temor,
  y arrancados de la mano de los enemigos,
  le sirvamos con santidad y justicia,
  en su presencia todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
  porque irás delante del Señor
  a preparar sus caminos,
  anunciando a su pueblo la salvación,
  el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro
  Dios, nos visitará el Sol que nace de lo alto,
  para iluminar a los que viven en tristeza
  y en sombra de muerte,
  para guiar nuestros pasos
  por el camino de la paz.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
  Como era en el principio, ahora y siempre,
  por los siglos de los siglos. Amén.

 

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